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martes, 19 de abril de 2022

En un país con sed, sobra el agua para la industria de las bebidas chatarra

 

En un país con sed, sobra el agua para la industria de las bebidas chatarra


133 mil millones de litros de agua son utilizados por la industria de comida ultraprocesada que además de provocar enfermedades crónicas ocasiona un grave daño al medio ambiente en México.

Por: POPLab (@poplabmx) | Texto coordinado por Kennia Velázquez (@KenniaV)

1 feb. 2021

Coca-Cola, Pepsi, Danone, Nestlé, Bimbo, Aga y otras empresas de productos chatarra extraen anualmente 133 mil millones de litros de agua para producir comida y bebida que no sólo afectan la salud de los consumidores sino que además provocan serios daños ambientales en México.

Pero esta cifra podría ser superior debido a que la Comisión Nacional del Agua no suele supervisar de manera rigurosa la extracción incumpliendo con su capacidad fiscalizadora, según han denunciado activistas y expertos del tema. 

El total del agua que utilizan las empresas alcanzaría para llenar 16 mil 862 veces el Lago de Chapala, el más grande de México, en un país donde el 24 por ciento de los hogares no tienen agua todos los días, ubicándolo en el segundo lugar en Latinoamérica por estrés hídrico – es decir, que la demanda es más alta que la cantidad disponible- . Pero no sólo es lo que consumen, también cuenta lo que desechan: 119 mil millones de litros de agua sucia que después de los procesos industriales regresa a cuencas y acuíferos.

La producción de refrescos tiene un impacto ambiental muy alto. Coca-Cola Holanda reveló en uninforme que se necesitan 35.4 litros de agua para producir medio litro de refresco; 28 litros se utilizan para cultivar betabel para endulzar, siete litros para fabricar la botella de plástico y 0,4 litros de “agua operativa”, que es la que se utiliza en las plantas de embotellado. 

El consumo de agua embotellada también es un problema, según la International Bottled Water Association, México compra el 8.7 por ciento del volumen total mundial, es decir 32 mil 864 millones de litros anuales, lo que representa ingresos de más de 66 mil millones al año a Danone, Coca Cola y Pepsi, reportó Fortune. 

La planta de Coca Cola en León produce más de 700 millones de litros al año. Crédito: Juan José Plascencia.

Según estimaciones, el 90 por ciento del costo del agua embotellada se debe a la botella y el líquido puede llegar a venderse hasta 10 mil veces su valor. En el Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en México publicado en 2018, se señala que Coca Cola Femsa pagó 2 mil 600 pesos al año por cada una de sus concesiones. “Esta falta de proporción entre el pago por derechos de explotación y las utilidades de la empresa revela como el sector público privilegia los intereses del sector privado por encima de los derechos fundamentales cuando el pago adecuado de estos volúmenes podría financiar la cobertura de agua potable a poblaciones que no tienen aún acceso a ella”.

Coca Cola consume el agua de todo México

La refresquera más grande del mundo, Coca Cola, no sólo lleva a todos los rincones de México sus productos, sino que consume el agua en cada uno de los 32 estados del país de dónde extrae más de 55 mil millones de litros de agua al año.

En Toluca se encuentra la planta de Coca Cola más grande de América Latina, que produce más de 300 millones de cajas al año. En dicha ciudad la refresquera tiene permitido extraer más de 3 mil millones de litros anuales pese al extremadamente alto estrés hídrico en la zona. 

De acuerdo con Marcos Arana Cedeño, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, solo “el volumen de agua que extrajo Coca-Cola Femsa de los mantos acuíferos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas en los primeros 20 años de concesión equivale a una columna que tuviera 10 veces las dimensiones del Estadio Azteca”.

En ese estado, Coca Cola no solo ha instalado una “estrategia de venta sumamente agresiva” ofreciendo precios más reducidos a las comunidades indígenas para garantizar su lealtad como consumidores y utilizando los hogares como puntos de distribución, sino que el agua que explota está por encima de lo que le permite CONAGUA, indica el académico. 

La refresquera ha extendido su crecimiento en el sureste, Yucatán es el tercer estado con más concesiones de agua para chatarra, en Mérida hay 17 pozos de Coca Cola con una autorización para extraer 4 mil 400 millones de litros de agua. 

En algunas de las comunidades indígenas mayas en la Reserva de Cuxtal en esa ciudad, “el abastecimiento no es continuo y solo se prende la bomba dos o tres veces al día”, dijo Rodrigo Migoya von Bertrab, director general de la asociación Niños y Crías A.C. en una región como la Península de Yucatán donde hay sobreexplotación del acuífero por parte de la industria, incluida la de bebidas azucaradas. 

El 49 por ciento de los meridanos tienen diabetes, esto no sorprende, Yucatán es una de las entidades donde más se consume refresco, con un promedio de 240 litros al año por yucateco, según reconoció Juan Luis Mac Grégor, director de comercialización de Bepensa, embotelladora de Coca Cola, que extrae al año 9 mil 500 millones de litros, siendo así la compañía de productos chatarra que más agua extrae en el país.

Aún cuando el estrés hídrico en la zona es medio, se requiere que se administre el uso del agua para no ponerla en riesgo en un futuro.”El problema más grande que tiene el Acuífero de Yucatán es la contaminación”, comenta Migoya von Bertrab, promotor de Agua para todos.

En la Península de Yucatán el mal uso de los recursos hídricos por parte de las refresqueras se extiende al estado de Quintana Roo. “Sé que el agua que luego utilizan las refresqueras se bombea hacia abajo, a muchos metros hacia abajo, pero es agua contaminada”, agrega Migoya. 

Decenas de tiendas que publicitan a Coca Cola pueden apreciarse en Mérida y los pueblos cercanos. Foto: Kennia Velázquez.

Además de los 3 mil millones de litros de agua que CONAGUA le permite extraer a Coca Cola en tierras quintanarroenses, tiene autorizaciones para el desecho de aguas residuales en 19 puntos de descarga dentro de siete municipios distintos: Benito Juárez, Cozumel, Solidaridad, Othón P. Blanco, Felipe Carrillo, José María Morelos y Tulum. 

La embotelladora de Coca Cola en León es otro ejemplo de cómo CONAGUA no supervisa, aún cuando la zona padece un elevado estrés hídrico, lo cual ha llevado a la ciudad a buscar agua en municipios vecinos. Mientras esta planta produce 728 millones de litros de refresco al año, los permisos de extracción que refleja el Registro Público de Derechos del Agua son por 690 millones de litros anuales, reportando así mayor producción de líquido del que obtiene del acuífero. 

En el estado más violento de México, Guanajuato, los padecimientos relacionados a la mala alimentación superan a los homicidios como causas de muerte: en el 2020 murieron por enfermedades del corazón 9 mil 115 y de diabetes 7 mil 805 personas; fueron asesinados 4 mil 158 guanajuatenses. En la entidad se compra el 5.3% de la producción nacional de refrescos que asciende a más de 5 mil millones de pesos, según la Asociación Nacional de Productores de Refresco y Aguas Carbonatadas. 

“Ese es parte del problema: que si una empresa o un ciudadano tiene autorizado 80 mil metros cúbicos de agua al año no hay quien garantice que extrajo los 80 mil o más. Pues aunque la tecnología existe y hay mecanismos en la ley, no hay suficiente presupuesto como para que desplieguen operativos que permitan vigilar que no se pasen del volumen autorizado”, dice al respecto Gustavo Lozano, representante de la organización Acción Colectiva Socioambiental.

Según Coca Cola Femsa, junto con otros organismos han dotado a 25,924 personas con infraestructura de agua y saneamiento en el estado Guanajuato. El gobierno estatal informó que las comisiones estatal y nacional del agua “aportan la infraestructura que ya tienen considerada construir dentro del programa de obras anuales en diversas localidades del estado, el valor agregado que brinda este proyecto, es que se pone en marcha actividades del enfoque Arte Social para el Cambio de Comportamiento”. Mientras que Femsa se compromete a “convertir la información en conocimiento para los tomadores de decisiones” y en “mejorar la cultura del aprovechamiento eficiente del agua”. 

Los otros extractores de agua

Coca Cola no es la única empresa de productos chatarra que extrae agua. En la lista aparece en segundo lugar Pepsi, que tiene permitido extraer 32 mil millones de litros anuales para sus refrescos y botanas. Además están Aga, Danone, Nestlé, Bimbo y otras empresas refresqueras, productoras de frituras, pastelillos y diversos productos poco nutritivos que consumen al menos 30 mil millones de agua en concesiones solicitadas con diversas razones sociales con la intención de diluir el rastro de su huella hídrica.



Ecologistas para la foto

El consumo de alimentos chatarra está asociado no sólo a problemas de salud sino a daños al medio ambiente, aún cuando las empresas de productos ultraprocesados hacen grandes esfuerzos publicitarios y crean fundaciones para mostrarse como ecológicos y socialmente responsables hay evidencia de que bloquean iniciativas gubernamentales para evitar hacerse cargo de la contaminación que provocan sus empaques. 

Según la Industria Mexicana de Coca Cola están haciendo grandes esfuerzos por reciclar sus botellas, pero en junio de 2019 una de las embotelladoras interpuso un amparo en contra de la ley en Oaxaca que prohíbe el uso, distribución y venta de PET de un solo uso y, aunque le fue negada la suspensión, la empresa continúa litigando para frenar la medida. 

También han dicho que para 2025 esperan dotar de agua a medio millón de personas y aseguran que “le devolvemos a la naturaleza toda el agua que utilizamos en nuestros productos a través de diferentes programas, como, por ejemplo, el de reforestación”, declaró Joan Prats, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicación de Coca-Cola México. Pero investigaciones periodísticasmuestran que eso está lejos de ser verdad.

Para el representante de la Red Internacional de Acción en Alimentos para Niños, Marcos Arana, lo que en realidad ha pasado, es que FEMSA “financia algunos grupos para hacer acciones de reforestación y viveros. Las reporta como acciones propias, además de que con esto trata de justificar su presencia y produce también una gran división”.

Con este tipo de prácticas, Coca Cola “deduce impuestos y le permiten un lavado de imagen”, vendiéndose como ecologistas, señala el investigador.

En lo que respecta a la multinacional que ocupa el segundo lugar en mayor extracción de agua para chatarra, Pepsi asegura que ha donado 13 millones de dólares en América Latina para compensar su huella hídrica, un aporte mínimo si se considera que solo en 2019 reportó ingresosprovenientes de la región superiores a 7 mil 500 millones de dólares. El resto de las compañías tampoco se salvan. Nestlé y Mondelez han sido denunciadas por comprar productos a empresas que provocan incendios en selvas alrededor del mundo. Coca Cola, Danone, Pepsi, Mondelez, Nestlé y Pepsi, han sido señaladas por retrasar, distraer e impedir cualquier medida que regule el uso de plásticos en el mundo. Por ello, cada vez más voces de expertos hablan de la urgente necesidad de no sólo contar con alimentos más saludables, sino de sistemas alimentarios sostenibles como un derecho humano. Consideran, además, a la obesidad, la desnutrición y el cambio climático como una sindemia que se ha agravado con la llegada de COVID-19.

Antes y después de los cambios en el entorno a uno de los pozos de Pepsi en Altamira, Tamaulipas.

CONAGUA abre frontera de la explotación

El problema detrás de todo, a juicio de los expertos consultados, es que la CONAGUA incumple con su obligación constitucional de regular la extracción de aguas subterráneas y supervisar el respeto a cabalidad de los volúmenes de agua que se explotan mediante los títulos de concesión que otorga a las empresas.

De acuerdo con Francisco Cuéllar Hernández, consultor independiente en materia de concesiones de agua, “a la CONAGUA no le importa” si los poseedores de títulos solicitan o no prórroga para sus concesiones y tampoco hay pleno conocimiento de su vigencia o volumen de extracción. Existen, por ejemplo, “títulos que tienen un volumen de 5 mil metros cúbicos y con base en la profundidad autorizada sacan 300 mil metros cúbicos“.

La ineficiencia de la CONAGUA incluye también su imposibilidad de conocer la disponibilidad real del líquido que hay en los acuíferos del país. No conoce ni el volumen de agua en existencia, ni la cantidad de los recursos hídricos que se explotan, ni tiene la capacidad de supervisión del uso que se le da. “Tiene la facultad fiscalizadora, pero no tienen la capacidad para cumplir con esa facultad. Ese es un problema”, dice Lozano de Acción Colectiva Socioambiental.

Antes y después de los cambios en el entorno a uno de los pozos de Danone en Bahía de Banderas,Nayarit.

“Y tendría que empezar a hacer una revisión de las concesiones que ya entregó para ver cuáles están siendo mal usadas, cuáles no se usan y retirarlas. Porque es un derecho de la autoridad cancelar una concesión cuando no se está haciendo un uso adecuado o cuando el aprovechamiento del agua no tiene el destino que dijeron que iba a tener”, añade el abogado en materia ambiental.

Coinciden los especialistas en que el Estado Mexicano contribuye a la violación del derecho humano al agua al permitir que empresas como las de la comida y bebidas chatarra tengan un acceso indiscriminado a los recursos hídricos del país, mientras que existen poblaciones sin este bien común garantizado. 

En cientos de poblados se consumen refrescos porque no tienen agua potable confiable para beber, “y hay que apuntar a las responsabilidades tanto del Estado, como de FEMSA, quien hace un negocio enorme que ha causado bastante daño a la población”, concluye Marcos Arana Cedeño.

Si bien las autoridades federales han implementado políticas públicas para desincentivar el consumo de comida y bebida chatarra, ahora toca que tomen medidas para poner al alcance de toda la población agua potable para consumo humano.

La fiscalización y la transparencia en el consumo de agua de estas grandes empresas es un tema de interés nacional, por el estrés hídrico del país, las repercusiones socio ambientales y las afectaciones a la salud pública de sus productos. 

Consulta el mapa interactivo de POPLab para explorar los datos

Créditos

Investigación: Kennia Velázquez 
Entrevistas: Alonso Merino Lubetzky 
Edición: Arnoldo Cuéllar
Filtrado y análisis de datos: Kennia Velázquez
Extracción y procesamiento de datos: Nicolás Aranda 

Imágenes: Emilio Jiménez, Juan José Plascencia
Infografías: Pinche Einnar 
Diseño y desarrollo web: Nicolás Aranda, Miguel Cabrera 
Desarrollo del explorador de datos: Nicolás Aranda 

lunes, 18 de abril de 2022

Metales pesados en el agua

 

Metales pesados en el agua

1 abril, 2022

¿A qué le llamamos metales pesados en el agua?

El término metales pesados se refiere a cualquier elemento químico metálico que tiene una densidad relativamente alta y puede ser tóxico o venenoso en concentraciones bajas.

Los metales pesados son componentes naturales de la corteza terrestre. No pueden ser degradados o destruidos naturalmente. Algunos metales pesados (por ejemplo, cobre, selenio, zinc) son esenciales para mantener el metabolismo del cuerpo humano. Sin embargo, a concentraciones altas pueden conducir a la intoxicación. El envenenamiento por metales pesados  puede suceder si se consume agua contaminada con alguno de estos metales, las concentraciones altas en el aire que estén cerca de las fuentes de emisión, o la ingesta a través de la cadena alimentaria.

¿Cómo se contamina el agua por metales pesados?

La principal razón es la contaminación industrial y minera. Otra fuente de contaminación pueden ser los vertederos y vertidos de agua residuales. Existen casos donde el agua sufre un proceso de enriquecimiento de metales pesados, ya que pasa por mantos acuíferos rodeados de rocas  que contienen estos metales en su composición.

¿Limites fijados para la presencia de metales pesados en el agua que se puede consumir?

Los metales pesados son tóxicos para los seres humanos, estos metales cuentan con la característica de ser  bioacumulativos lo que provoca que no puedan ser eliminados del cuerpo.

A continuación les mostraremos una lista como un pequeño ejemplo de los limites establecidos en el agua para consumo humano que contiene metales pesados:

Mercurio: 1 microgramo/l
Níquel: 20 microgramos/l
Cobre: 2 miligramos/l
Plomo: 25 microgramos/l
Cromo: 50 microgramos/l

Los metales pesados presentes en el agua.

Aluminio.

Aunque el aluminio no es un metal pesado (gravedad específica de 2.55 a 2.80), representa aproximadamente el 8% de la superficie de la tierra y es el tercer elemento más abundante. Es fácilmente disponible para la ingestión humana a través del agua potable.

Arsénico.

El arsénico es la causa más común de intoxicación aguda por metales pesados en adultos. El arsénico se libera en el medio ambiente por el proceso de fundición de cobre, zinc y plomo, así como por la fabricación de productos químicos y gafas. El gas arsano (AsH3) es un subproducto producido en la fabricación de plaguicidas que contienen arsénico. El arsénico también se puede encontrar en los suministros de agua, dando lugar a la exposición en los mariscos, el bacalao, el eglefino y algunos otros alimentos marinos, otras fuentes de exposición son las pinturas, raticidas, fungicidas y conservadores de la madera.

Cadmio.

El cadmio es un subproducto de la minería en la fundición de plomo y zinc, en las baterías de níquel-cadmio, plásticas de PVC, y pigmentos de la pintura, en la fabricación de galvanizado cuando se fabrican las aleaciones con el zinc.

Cobre.

El cobre a concentraciones altas puede ser tóxico. Los efectos de salud son los siguientes: puede causar vómitos, diarrea, pérdida de fuerza o, para una exposición grave, cirrosis del hígado. El cobre hidratado es de un color azul-verde, se puede observar cuando sale del interior de las tuberías y aparece en el agua como un precipitado.

Hierro / Fierro.

El hierro es un metal pesado común en el agua, hay que tener cuidado en ingestión de suplementos de hierro, y en la dieta puede envenenar de forma aguda a los niños pequeños. La ingestión representa la mayor intoxicación de hierro para las personas porque este metal se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal. La naturaleza corrosiva del hierro parece aumentar aún más la absorción. Puede causar una mancha de color rojo o marrón oxidado en los accesorios o ropa y / o al agua dar un sabor metálico.

Mercurio.

El mercurio se genera de forma natural en el medio ambiente en la desgasificación de la corteza terrestre y las emisiones volcánicas. Existe en tres formas en que encontramos este elemento: mercurio elemental, mercurio orgánico e inorgánico.

Plomo.

El plomo es un metal muy blando, se utilizó en las tuberías, drenajes y materiales de soldadura durante muchos años, y se prohibió después de descubrir su capacidad bioacumulativa en el cuerpo humano. A pesar de eso los hogares construidos antes de 1940 todavía pueden contener plomo (por ejemplo, en las superficies pintadas), dando lugar a la exposición crónica en el hogar. Cada año, la industria produce alrededor de 2.5 millones de toneladas de plomo en todo el mundo. La mayor parte de este cable se utiliza para las baterías.

¿Cómo eliminar los metales pesados?

Existen varios métodos para eliminar estos metales del agua potable:

  • Intercambio Iónico.

El intercambio iónico es la mejor solución cuando se tiene un flujo de agua considerable, aunque hay que tener especial cuidado en la selección de la resina, para que tenga selectividad con el metal pesado que quiera eliminarse.

  • Catalizadores de fierro y manganeso.

Los catalizadores de  MnO2 sirven para precipitar fierro y manganeso en presencia de un oxidante fuerte. Aunque este precipitado de fierro pueda ser un contaminante, tiene la capacidad de adsorber algunos metales pesados como es el arsénico.

  • KDF.

El KDF se utiliza a nivel doméstico por fabricantes de equipos residenciales (en las regaderas por ejemplo), se utiliza en pequeñas cantidades ya que es un medio granular un tanto costoso.

  • Coagulación – floculación.

Es posible eliminar metales pesados con el uso de agentes coagulantes o floculantes, formando un coagulo lo suficientemente grande para ser retirado por un proceso de filtración. Es importante saber que un proceso de Coagulación – floculación necesita de un proceso extra de filtración para eliminar el coagulo o flóculo.

  • Filtración.

Cuando los metales pesados estén suspendidos en el agua, se utiliza el proceso de filtración para eliminarlos, aunque es raro que algún metal se encuentre en suspensión, se pueden utilizar procesos de coagulación – floculación para aumentar el tamaño del precipitado. Se puede utilizar la filtración de lecho profundo, filtros por membrana (microfiltración y ultrafiltración), y filtración por cartucho.

Fuente de metales pesados: Organización Mundial de la Salud

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Ríos tóxicos

 

Ríos tóxicos


Una tercera parte de los mantos acuíferos que existen en el país presentan altos niveles de contaminación.

De los 653 que existen en México, 208 se encuentran fuertemente contaminados y al menos siete de los principales ríos se han convertido en afluentes sucios por la carga de residuos sólidos que reciben.

La Comisión Nacional del Agua (CNA), en su informe Estadísticas del Agua México 2013, revela que el impacto social de la contaminación de los mantos acuíferos afecta a por lo menos 24 millones de mexicanos, que acceden a esa agua sucia.

J. Jesús Lemus
30 de Mar, 2016


2,982
metros cúbicos de agua por año, en promedio, tenía acceso cada mexicano en 2013
De acuerdo a Greenpeace, el agua de ese río se encuentra contaminada con zinc, vanadio, níquel, manganeso, plomo, cobre, cobalto, cromo y cadmio, todos de alto riesgo para la salud de las personas
El problema identificado por la autoridad federal en materia de suministro de agua radica en tres ejes, uno de ellos la contaminación de recursos hídricos
El ranking de los tres sitios hídricos más contaminados de México, que Greenpeace ha dado en llamar ‘ToxicTour’, los ubica en el Parque El Sabinal de Aguascalientes, en el Río Santiago en Jalisco y en el Río Coatzacoalcos en Veracruz

Una tercera parte de los mantos acuíferos que existen en el país presentan altos niveles de contaminación.

De los 653 que existen en México, 208 se encuentran fuertemente contaminados y al menos siete de los principales ríos se han convertido en afluentes sucios por la carga de residuos sólidos que reciben.

La Comisión Nacional del Agua (CNA), en su informe Estadísticas del Agua México 2013, revela que el impacto social de la contaminación de los mantos acuíferos afecta a por lo menos 24 millones de mexicanos, que acceden a esa agua sucia.

De acuerdo a la organización no gubernamental Greenpeace los ríos más contaminados de México son el Atoyac, que cruza por los estados de Puebla, Oaxaca y Tlaxcala, así como el Lerma-Santiago, que baña parte del Estado de México, Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Nayarit, donde la suspensión de residuos sólidos industriales es un factor de muerte.

Elementos químicos pesados como arsénico, plomo, mercurio, níquel, cromo y cadmio, se encuentran en altas concentraciones en ríos como El Turbio en Guanajuato, el Balsas en Guerrero y el Santiago en Jalisco, así como en los lagos de Cuitzeo en Michoacán y Chapala en Jalisco, donde también se han registrado altas concentraciones de cianuro, tolueno y benceno.

El problema de la contaminación de las cuencas hídricas en México, de acuerdo a Greenpeace, “es un problema generalizado”. Para esa organización defensora del medio ambiente, el 70 por ciento de los ríos, lagos y lagunas del país, registran niveles de contaminación ubicados en el rango de la toxicidad.

El ranking de los tres sitios hídricos más contaminados de México, que Greenpeace ha dado en llamar “ToxicTour”, los ubica en el Parque El Sabinal de Aguascalientes, afluente del río San Pedro; en el Río Santiago en Jalisco y en el Río Coatzacoalcos en Veracruz.

Son lugares que considerados como atractivo turístico.

Greenpeace, desde su página oficial, se mofa de los tres “sitios turísticos” catalogados así por autoridades locales.

“Las aguas químicas del río San Pedro, es ideal para un paseo en familia. Maravillas recónditas y tóxicas en el Río Santiago. Los permanentes derrames de crudo en el Río Coatzacoalcos crean condiciones ideales para practicar snorkel y buceo”, dice la organización en su página de internet. El problema de la contaminación de los mantos acuíferos es reconocido entre líneas por el propio Gobierno federal. En el Programa Nacional Hídrico 2013-2018, se establece que “35 millones de mexicanos se encuentran en situación de poca disponibilidad de agua en términos de cantidad y calidad”.

Y es que a causa de la contaminación de ríos, lagos y lagunas, en México la disponibilidad de agua per cápita ha disminuido notablemente en los últimos 60 años. Hacia 1950 cada mexicano podía tener acceso a un promedio de 18 mil 035 metros cúbicos de agua por año. En el 2013 la cifra se redujo drásticamente a solo 2 mil 982 metros cúbicos de agua por año por persona.

Sumado a la contaminación, la falta de disponibilidad de agua para cada mexicano se atribuye a que cada vez más los recursos hídricos del país se están destinando al mantenimiento de la industria y el desarrollo agrícola, agravándose –en consecuencia- el problema del acceso al agua en dos tercios del territorio nacional, donde ocurre el mayor desarrollo económico.

Profepa a discreción

El problema identificado por la autoridad federal en materia de suministro de agua radica en tres ejes, uno de ellos la contaminación de recursos hídricos

El Programa Nacional Hídrico 2013-2018 reconoce la inequidad en la distribución del agua: el 77 por ciento se destina para uso de riego agrícola; el 9 por ciento para industrias autoabastecidas y termoeléctricas, en tanto que el 14 por ciento es destinado al uso público, donde el consumo humano registra la principal carencia.

El problema identificado por la autoridad federal en materia de suministro de agua radica en tres ejes fundamentales: sobreexplotación, sobre-concesión y contaminación de los recursos hídricos. En este último renglón se reconoce que “prevalece un incremento de obras que invaden zonas y cauces federales que generan riesgos a la sociedad”.

En México –reconoce el Programa Nacional Hídrico 2013-2018- el 69 por ciento del escurrimiento natural de que dispone el país, se concentra en las cuencas de los ríos Balsas, Santiago, Verde, Ometepec, Fuerte, Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Pánuco, Tecolutla, Bravo y Tonalá. 

Y es precisamente en esas cuencas en donde se registra el mayor número de sitios hídricos con niveles de contaminación que se consideran graves. Las principales fuentes contaminantes se ubican en las industrias que se encuentran asentadas en torno a las cuencas, en donde la política de revisión de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) sobre las descargas tóxicas, ha sido discrecional.

Prueba de lo anterior es la recomendación de desempeño número 14-0-16E00-07-0132-07-013 que hizo la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a la Profepa, en donde le reclama que revise “las causas por las que no hubo coordinación a nivel central en el registro y generación de información de las solicitudes de Manifestación de Impacto Ambiental en materia de inspección industrial hechas a la Semarnat por parte de las delegaciones en las 32 Entidades Federativas”.

Otras recomendaciones de desempeño hechas por la ASF a la Profepa, en la glosa del informe del presupuesto federal 2014, van en el sentido de “realizar acciones en materia de inspección y vigilancia industrial”, para que implemente las acciones necesarias, a fin de que se establezcan objetivos y metas para realizar la inspección del cumplimiento de la normativa ambiental.

También se le recomendó a la Profepa por parte de la ASF, que evalúe la pertinencia de analizar las causas por las cuales las inspecciones en sitios contaminados no han aumentado en la misma proporción que los sitios contaminados, y pide revisar las diferencias entre lo reportado y los sitios contaminados.

Río de desechos y de plomo

El Río Lerma es el más contaminado de México. 

La descarga constante de las industrias que se asientan en la rivera, principalmente en el Estado México, Guanajuato y Michoacán, han hecho de éste un caudal de metales pesados, tóxicos a la salud de los pobladores aledaños.

De acuerdo a Greenpeace, el agua de ese río se encuentra contaminada con zinc, vanadio, níquel, manganeso, plomo, cobre, cobalto, cromo y cadmio, todos de alto riesgo para la salud de las personas.

Los estudios realizados por esa organización no gubernamental, sobre los efectos de la contaminación del Río Lerma entre los habitantes de la cuenca, también han apuntado a padecimientos como lesiones renales, ulceración y perforación del tabique nasal, además de que en recién nacidos se han detectado casos de retraso mental.

Otras alteraciones a la salud, entre los pobladores inmediatos a la zona del Río Lerma, detectadas por la Secretaría de Salud en los municipios de La Piedad, Michoacán; Lerma, estado de México y Pénjamo, Guanajuato, apuntan hacia una alta incidencia de fibrosis y edema pulmonar, dolor y debilidad muscular, atrofia óptica, disfunción renal, esterilidad y hasta muerte neonatal.

Pero no todo es atribuido a la presencia de elementos químicos pesados, descargados por las industrias de la zona. También las granjas piscícolas que se extienden, sobretodo en la región de Michoacán y Guanajuato, están contribuyendo a la afectación de la salud pública.

La mayoría de las granjas porcícolas –solo en la región de La Piedad, Michoacán; Degollado, Jalisco, y Pénjamo, Guanajuato, se registra un padrón de mil 450 zahúrdas-, arrojan sus desechos sólidos directos al caudal hídrico del Lerma. Allí nadie les exige a los granjeros la operación de plantas de tratamiento.

La presencia del estiércol de los cerdos en el agua ha hecho que en esa zona limítrofe interestatal se disparen los índices de bronquitis crónica, laceraciones cutáneas, irritación intestinal, irritación pulmonar, asma, neumoconiosis, cisticercosis, fiebre, escalofríos y fatiga, principalmente en los menores de 12 años.

A la carga de desechos orgánicos sólidos que se le acumula al Lerma a su paso por Michoacán, Guanajuato y Jalisco, se suma también la contaminación directa que hacen sobre el cauce cerca de 7 mil 738 empresas manufactureras y metalmecánicas que depositan directamente sus aguas contaminadas sobre el río.

Se lo comió la industria

El Río Atoyac, otro de los más contaminados de México, no es visto como un problema por la Semarnat en Puebla. Allí, la delegada federal Daniela Migoya Mastreta no quiso hablar con Reporte Indigo sobre el tema. Negó todo acceso a la información que permitiera conocer las acciones federales para la atención del problema de contaminación.

El Atoyac, que recibe la mayor carga de contaminantes de la zona industrial de Puebla, es un río que agoniza. 

El caudal se ha convertido en el receptor de las aguas de desecho de las industrias establecidas de los ramos textil, refresquero, metalúrgico, automotriz, médico y de alimentos. Las descargas las complementan diversas empresas establecidas en el parque industrial “Quetzalcóatl”.

De acuerdo a las organizaciones no gubernamentales Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C., Atoyac-Zahuapan y Coordinadora por un Atoyac con Vida, las fuentes contaminantes, que han aumentado en cantidad y niveles de polución, han hecho que las aguas del Río Atoyac dejen de considerarse aptas para la recreación, la pesca, la vida acuática y el consumo humano.

En los análisis realizados por organizaciones no gubernamentales a las aguas del río, se encontró que las descargas industriales y drenajes municipales, han hecho que la contaminación por grasas y aceites, sólidos suspendidos totales, sólidos sedimentables y Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) ya rebasan los parámetros ambientales establecidos en la norma mexicana NMX-AA-159SCFI-2012 de la Profepa.

Al respecto, existe una recomendación del propio Centro Local de Derechos Humanos “Fray Julián Garcés” A.C., que exhorta “a todas las autoridades locales, estatales y federales a tratar al caso de la contaminación de la cuenca del Río Atoyac con la importancia y seriedad de un grave desastre ambiental y social”, pero no ha habido eco a esa recomendación.

El Río Turbio… de contaminación

Pese a las denuncias del Grupo Ecologista Mexicano sobre la imparable contaminación en el Río Turbio de Guanajuato, las autoridades federales ambientalistas no han intervenido para frenar las toneladas de desechos sólidos que descargan diariamente las industrias del calzado, en la zona de León, a través del afluente Arroyo Hondo.

De acuerdo a diversas organizaciones no gubernamentales de Guanajuato, se estima que diariamente se arrojan al cauce del Río Turbio entre 200 y 500 toneladas de lodo industrial que contiene residuos químicos utilizados en la preparación de la piel para el calzado.

Dicho lodo está compuesto en su mayoría por grasas, cebo y carne que se desprende de la piel procesada para la fabricación de calzado. El fermento de las sustancias orgánicas se mezcla con los residuos químicos utilizados también en el proceso de curtido, lo que ha hecho que se disparen los problemas de salud en la zona conurbada de León. 

El arrojo del lodo industrial sobre el Arroyo Hondo, que conecta con el Río Turbio, es el resultado de la discrecionalidad con la que actúa la Profepa en esa entidad, que no ha obligado a los industriales del calzado para que reconviertan sus procesos que permitan un destino final de sus residuos, sin afectación al medio ambiente.

El problema se agudiza en el Río Turbio luego que las descargas de residuos industriales se complementan con el vaciado de algunas redes de drenaje suburbano, lo que hace que éste sea uno de los 208 sitios hídricos del país clasificados con alto grado de contaminación.

De acuerdo al documento del Programa Nacional Hídrico 2013-2018, la falta de drenaje en diversos municipios es uno de los principales generadores de esa contaminación.

Un caso emblemático

El caso del Río Sonora es el más emblemático en cuanto a contaminación a un sitio acuífero. En agosto del 2014 la Mina Buenavista del Cobre, operada por Grupo México, derramó sobre el afluente desechos contaminantes que pusieron en grave riesgo a la población rivereña.

Sin ninguna normatividad, la minera derramó más de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre, superando en más de 31 mil veces los niveles permitidos en el estándar de la norma oficial, lo que hizo que el Río Sonora y su afluente el Río Bacanuchi sufrieran un impacto ambiental sin precedente.

A causa de la contaminación, la población de los siete municipios que baña el Río Sonora: Arizpe, Banámichi, Huepac, Aconchi, San Felipe, Baviácora y Ures, se vio severamente afectada al no poder disponer del agua para el uso cotidiano, afectando también algunos pozos alimentadores de los sistemas de agua potable de la zona.

La contingencia ambiental, que en principio no fue reconocida por la Profepa ni por la Semarnat, se mantuvo activa por más de seis meses, lapso en el que la postura oficial sobre la crisis ambiental fue transitando de desconocida a discreta.

Los peritajes llevado a cabo por la Conagua llevaron a conocer que la contaminación por sulfato de cobre no limitó a los ríos Sonora y Bacanuchi, si no que también afectó a los sitios acuíferos del Río San Pedro, Arroyo el Quince y Río Cuitaca, además de los pozos profundos de riego El Cacique, Banámichi, Baviácora y Ures, así como la Presa El Molinito.

Hasta después de dimensionado el daño, el Gobierno federal obligó al Grupo México a la reparación, labor que se hizo de manera conjunta con personal de la Semarnat, los que trabajaron por espacio de tres meses para sedimentar los metales pesados, como hierro, manganeso, arsénico y cadmio, que iban aparejados con el sulfato de cobre vertido.



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