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[CONVOCATORIA] FORMACION DE ANIMADORES Y EQUIPOS DE SALUD POPULAR CEBMX - 2021

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jueves, 21 de abril de 2022

Sin indemnización, los padres del niño envenenado en el río Santiago en 2008.


Date: sáb, 2 abr 2022 

Sin indemnización, los padres del niño envenenado en el río Santiago en 2008.


Gobierno de Jalisco no cumple recomendaciónes.


Guadalajara, Jal., Familiares del niño Miguel Ángel López Rocha, quien falleció el 13 de febrero de 2008, a los ocho años de edad, luego de intoxicarse con arsénico tras ingerir agua del río Santiago, al que cayó accidentalmente en el municipio de El Salto, se quejaron de que las autoridades no han cumplido con reubicarlos e indemnizarlos, y tampoco han remediado el daño ambiental causante del deceso.


Aunque desde el fallecimiento de Miguel Ángel se han realizado foros con expertos y científicos que comprueban la toxicidad de las aguas del Santiago y sus efectos en los humanos, defensorías de derechos humanos locales, nacionales e internacionales han emitido recomendaciones e informes especiales al respecto y se ha documentado la lenta muerte de cientos de personas por enfermedades como cáncer, insuficiencia renal o males respiratorios derivados de la contaminación del cauce, es evidente que ésta se acentúa diariamente.


María del Carmen Rocha Mendoza, madre de Miguel Ángel, dijo en entrevista colectiva que su hijo es la más simbólica de las víctimas, pero su defunción no ha bastado para obligar a las autoridades a intervenir a fondo y resolver el problema, derivado sobre todo de la permisividad a los corredores industriales que el Santiago atraviesa y al que siguen echando desechos tóxicos, sumado a la falta de tratamiento de las aguas negras del sur de Guadalajara, que también se depositan en cauce.


No ha pasado nada. Me pregunto siempre cuántos niños, cuántos inocentes más tienen que morir para llegar al corazón de los gobiernos, dijo. Entre los convocantes a una reunión celebrada el jueves anterior para recordar el fallecimiento de Miguel Ángel, figuraron las agrupaciones Un Salto de Vida, integrada por habitantes de El Salto, y la Fundación Cuenca Lerma-Chapala-Santiago.


El presidente de este último organismo, Manuel Villagómez Rodríguez, insistió en la falta de cumplimiento a las recomendaciones para terminar con la polución y en llevar una estadística fiable de los enfermos por la contaminación a quienes no se atiende, lo que llamó una catástrofe de salud.


El abogado de los parientes del pequeño, Juan Carlos Sánchez Solórzano, dijo a su vez que luego de tres amparos, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas entregó 350 mil pesos a la familia, cantidad que no cubre la reparación integral del daño psicológico ocasionado por lo ocurrido, no se le reubicó ni se le han garantizado medidas de no repetición del incidente, por lo que tramitaron un cuarto recurso.


Evidencia médica, negligencia gubernamental


El mismo 26 de enero de 2008, los parientes de Miguel Ángel lo llevaron al Hospital General de Occidente, en Guadalajara, tan pronto se le rescató del agua tóxica del Santiago; el pequeño padecía vómito, diarrea, fiebre, alucinaciones y convulsiones. Muy pronto cayó en un coma que duró 19 días y terminó con su muerte, el 13 de febrero de ese año.


Miguel Ángel llegó al nosocomio delirante, y durante el coma padeció septicemia generalizada, así como inflamación cerebral para las cuales, como lo divulgó entonces La Jornada, especialistas de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) le recetaron penicilamina y dimercaprol, que regularmente se prescriben contra intoxicación por metales pesados.


En primera instancia, la SSJ dijo que Miguel Ángel sufrió un traumatismo al golpearse la cabeza y después llegó al extremo de señalar que consumió un derivado de opio, pero aun después de que La Jornada publicó la receta que sus padres recibieron para que compraran las medicinas al niño, las autoridades no reconocieron que se envenenó con arsénico.


Miguel Ángel López Rocha presentó una intoxicación aguda por arsénico derivada del grave estado de contaminación del río Santiago y del incumplimiento de las autoridades de los preceptos relativos a la protección a la salud y a la conservación del medio ambiente, concluyó el 2 de marzo de 2010 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al emitir una recomendación para que fuera reparado el daño tanto a la familia como a los habitantes de la cuenca del río Santiago, con su saneamiento y recuperación integral.

 

 

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martes, 19 de abril de 2022

¿Qué es una cuenca?

 

¿Qué es una cuenca?


Una cuenca es un territorio cuyas aguas fluyen todas hacia un mismo río, lago o mar, y a esta clase de cuencas se les llama “cuencas hidrográficas”.

Instituto Mexicano de Tecnología del Agua | 01 de agosto de 2019



Una cuenca hidrográfica es una zona de la superficie terrestre en donde (si fuera impermeable) las gotas de lluvia que caen sobre ella tienden a ser drenadas por el sistema de corrientes hacia un mismo punto de salida.

Es decir, es una especie de “embudo” del territorio por el que escurre el agua desde las partes altas, hasta llegar a un punto en común, de donde sale el toda el agua que fluye hacia otro lado.

Respecto a los límites de una cuenca, estos constituyen lo que se conoce como “parteaguas” o “divisorias de aguas”, es decir, las líneas imaginarias que une las crestas de las elevaciones de terreno por cuyas laderas escurre el agua hacia el cauce principal de salida de la propia cuenca, o hacia su centro, en caso de ser cerrada. Así, en vez de ser un “embudo”, una cuenca cerrada es más bien como una “cuchara”.

Tipos de cuenca hidrográfica

Cuando una cuenca tiene una o más salidas de agua hacia un caudal mayor o hacia un lago o hacia el mar, se dice que es “abierta” o “exorreica”. En México, por ejemplo, los ríos Lerma, Balsas, Bravo, Pánuco, Grijalva, Usumacinta, Mayo y Yaqui, entre otros.

Si no tiene ninguna salida, se califica de “cerrada” o “endorreica” y por lo general da origen a un lago, si la impermeabilidad del suelo se lo permite. Por ejemplo, la cuenca del valle de México y el lago de Pátzcuaro, en Michoacán, son de esta clase.

También existen las cuencas llamadas “criptorreicas”, que fluyen subterráneamente, como sucede en la península de Yucatán, cuyos suelos con cal permiten una infiltración casi inmediata de la lluvia y la formación de corrientes subterráneas.

Las cuencas arreicas son aquellas en que las aguas se evaporan o filtran en el terreno antes de encauzarse en una red de drenaje. Los arroyos y riachuelos son de este tipo, ya que no desaguan en ningún río u otro cuerpo hidrográfico de importancia.

Dentro de una cuenca puede haber una o más subcuencas, y varias microcuencas, cuyas salidas secundarias llegan finalmente al cauce principal de salida, o a un punto determinado de la misma.

Se considera que una cuenca abarca un territorio mayor a 50 000 hectáreas, mientras que una subcuenca, entre 5 000 y 50 000, y una microcuenca menos de 5 000 hectáreas.

Asimismo, la cuenca hidrográfica se compone de tres partes: alta, media y baja. La cuenca alta corresponde a las áreas montañosas o cabeceras de los cerros, limitadas en su parte superior por los parteaguas o las divisorias de aguas. La cuenca media es donde se juntan las aguas recogidas en las partes altas y en la que el río principal mantiene un cauce definido. En la cuenca baja el río desemboca a ríos mayores o en estuarios o humedales.


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En un país con sed, sobra el agua para la industria de las bebidas chatarra

 

En un país con sed, sobra el agua para la industria de las bebidas chatarra


133 mil millones de litros de agua son utilizados por la industria de comida ultraprocesada que además de provocar enfermedades crónicas ocasiona un grave daño al medio ambiente en México.

Por: POPLab (@poplabmx) | Texto coordinado por Kennia Velázquez (@KenniaV)

1 feb. 2021

Coca-Cola, Pepsi, Danone, Nestlé, Bimbo, Aga y otras empresas de productos chatarra extraen anualmente 133 mil millones de litros de agua para producir comida y bebida que no sólo afectan la salud de los consumidores sino que además provocan serios daños ambientales en México.

Pero esta cifra podría ser superior debido a que la Comisión Nacional del Agua no suele supervisar de manera rigurosa la extracción incumpliendo con su capacidad fiscalizadora, según han denunciado activistas y expertos del tema. 

El total del agua que utilizan las empresas alcanzaría para llenar 16 mil 862 veces el Lago de Chapala, el más grande de México, en un país donde el 24 por ciento de los hogares no tienen agua todos los días, ubicándolo en el segundo lugar en Latinoamérica por estrés hídrico – es decir, que la demanda es más alta que la cantidad disponible- . Pero no sólo es lo que consumen, también cuenta lo que desechan: 119 mil millones de litros de agua sucia que después de los procesos industriales regresa a cuencas y acuíferos.

La producción de refrescos tiene un impacto ambiental muy alto. Coca-Cola Holanda reveló en uninforme que se necesitan 35.4 litros de agua para producir medio litro de refresco; 28 litros se utilizan para cultivar betabel para endulzar, siete litros para fabricar la botella de plástico y 0,4 litros de “agua operativa”, que es la que se utiliza en las plantas de embotellado. 

El consumo de agua embotellada también es un problema, según la International Bottled Water Association, México compra el 8.7 por ciento del volumen total mundial, es decir 32 mil 864 millones de litros anuales, lo que representa ingresos de más de 66 mil millones al año a Danone, Coca Cola y Pepsi, reportó Fortune

La planta de Coca Cola en León produce más de 700 millones de litros al año. Crédito: Juan José Plascencia.

Según estimaciones, el 90 por ciento del costo del agua embotellada se debe a la botella y el líquido puede llegar a venderse hasta 10 mil veces su valor. En el Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en México publicado en 2018, se señala que Coca Cola Femsa pagó 2 mil 600 pesos al año por cada una de sus concesiones. “Esta falta de proporción entre el pago por derechos de explotación y las utilidades de la empresa revela como el sector público privilegia los intereses del sector privado por encima de los derechos fundamentales cuando el pago adecuado de estos volúmenes podría financiar la cobertura de agua potable a poblaciones que no tienen aún acceso a ella”.

Coca Cola consume el agua de todo México

La refresquera más grande del mundo, Coca Cola, no sólo lleva a todos los rincones de México sus productos, sino que consume el agua en cada uno de los 32 estados del país de dónde extrae más de 55 mil millones de litros de agua al año.

En Toluca se encuentra la planta de Coca Cola más grande de América Latina, que produce más de 300 millones de cajas al año. En dicha ciudad la refresquera tiene permitido extraer más de 3 mil millones de litros anuales pese al extremadamente alto estrés hídrico en la zona. 

De acuerdo con Marcos Arana Cedeño, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, solo “el volumen de agua que extrajo Coca-Cola Femsa de los mantos acuíferos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas en los primeros 20 años de concesión equivale a una columna que tuviera 10 veces las dimensiones del Estadio Azteca”.

En ese estado, Coca Cola no solo ha instalado una “estrategia de venta sumamente agresiva” ofreciendo precios más reducidos a las comunidades indígenas para garantizar su lealtad como consumidores y utilizando los hogares como puntos de distribución, sino que el agua que explota está por encima de lo que le permite CONAGUA, indica el académico. 

La refresquera ha extendido su crecimiento en el sureste, Yucatán es el tercer estado con más concesiones de agua para chatarra, en Mérida hay 17 pozos de Coca Cola con una autorización para extraer 4 mil 400 millones de litros de agua. 

En algunas de las comunidades indígenas mayas en la Reserva de Cuxtal en esa ciudad, “el abastecimiento no es continuo y solo se prende la bomba dos o tres veces al día”, dijo Rodrigo Migoya von Bertrab, director general de la asociación Niños y Crías A.C. en una región como la Península de Yucatán donde hay sobreexplotación del acuífero por parte de la industria, incluida la de bebidas azucaradas. 

El 49 por ciento de los meridanos tienen diabetes, esto no sorprende, Yucatán es una de las entidades donde más se consume refresco, con un promedio de 240 litros al año por yucateco, según reconoció Juan Luis Mac Grégor, director de comercialización de Bepensa, embotelladora de Coca Cola, que extrae al año 9 mil 500 millones de litros, siendo así la compañía de productos chatarra que más agua extrae en el país.

Aún cuando el estrés hídrico en la zona es medio, se requiere que se administre el uso del agua para no ponerla en riesgo en un futuro.”El problema más grande que tiene el Acuífero de Yucatán es la contaminación”, comenta Migoya von Bertrab, promotor de Agua para todos.

En la Península de Yucatán el mal uso de los recursos hídricos por parte de las refresqueras se extiende al estado de Quintana Roo. “Sé que el agua que luego utilizan las refresqueras se bombea hacia abajo, a muchos metros hacia abajo, pero es agua contaminada”, agrega Migoya. 

Decenas de tiendas que publicitan a Coca Cola pueden apreciarse en Mérida y los pueblos cercanos. Foto: Kennia Velázquez.

Además de los 3 mil millones de litros de agua que CONAGUA le permite extraer a Coca Cola en tierras quintanarroenses, tiene autorizaciones para el desecho de aguas residuales en 19 puntos de descarga dentro de siete municipios distintos: Benito Juárez, Cozumel, Solidaridad, Othón P. Blanco, Felipe Carrillo, José María Morelos y Tulum. 

La embotelladora de Coca Cola en León es otro ejemplo de cómo CONAGUA no supervisa, aún cuando la zona padece un elevado estrés hídrico, lo cual ha llevado a la ciudad a buscar agua en municipios vecinos. Mientras esta planta produce 728 millones de litros de refresco al año, los permisos de extracción que refleja el Registro Público de Derechos del Agua son por 690 millones de litros anuales, reportando así mayor producción de líquido del que obtiene del acuífero. 

En el estado más violento de México, Guanajuato, los padecimientos relacionados a la mala alimentación superan a los homicidios como causas de muerte: en el 2020 murieron por enfermedades del corazón 9 mil 115 y de diabetes 7 mil 805 personas; fueron asesinados 4 mil 158 guanajuatenses. En la entidad se compra el 5.3% de la producción nacional de refrescos que asciende a más de 5 mil millones de pesos, según la Asociación Nacional de Productores de Refresco y Aguas Carbonatadas. 

“Ese es parte del problema: que si una empresa o un ciudadano tiene autorizado 80 mil metros cúbicos de agua al año no hay quien garantice que extrajo los 80 mil o más. Pues aunque la tecnología existe y hay mecanismos en la ley, no hay suficiente presupuesto como para que desplieguen operativos que permitan vigilar que no se pasen del volumen autorizado”, dice al respecto Gustavo Lozano, representante de la organización Acción Colectiva Socioambiental.

Según Coca Cola Femsa, junto con otros organismos han dotado a 25,924 personas con infraestructura de agua y saneamiento en el estado Guanajuato. El gobierno estatal informó que las comisiones estatal y nacional del agua “aportan la infraestructura que ya tienen considerada construir dentro del programa de obras anuales en diversas localidades del estado, el valor agregado que brinda este proyecto, es que se pone en marcha actividades del enfoque Arte Social para el Cambio de Comportamiento”. Mientras que Femsa se compromete a “convertir la información en conocimiento para los tomadores de decisiones” y en “mejorar la cultura del aprovechamiento eficiente del agua”. 

Los otros extractores de agua

Coca Cola no es la única empresa de productos chatarra que extrae agua. En la lista aparece en segundo lugar Pepsi, que tiene permitido extraer 32 mil millones de litros anuales para sus refrescos y botanas. Además están Aga, Danone, Nestlé, Bimbo y otras empresas refresqueras, productoras de frituras, pastelillos y diversos productos poco nutritivos que consumen al menos 30 mil millones de agua en concesiones solicitadas con diversas razones sociales con la intención de diluir el rastro de su huella hídrica.



Ecologistas para la foto

El consumo de alimentos chatarra está asociado no sólo a problemas de salud sino a daños al medio ambiente, aún cuando las empresas de productos ultraprocesados hacen grandes esfuerzos publicitarios y crean fundaciones para mostrarse como ecológicos y socialmente responsables hay evidencia de que bloquean iniciativas gubernamentales para evitar hacerse cargo de la contaminación que provocan sus empaques

Según la Industria Mexicana de Coca Cola están haciendo grandes esfuerzos por reciclar sus botellas, pero en junio de 2019 una de las embotelladoras interpuso un amparo en contra de la ley en Oaxaca que prohíbe el uso, distribución y venta de PET de un solo uso y, aunque le fue negada la suspensión, la empresa continúa litigando para frenar la medida. 

También han dicho que para 2025 esperan dotar de agua a medio millón de personas y aseguran que “le devolvemos a la naturaleza toda el agua que utilizamos en nuestros productos a través de diferentes programas, como, por ejemplo, el de reforestación”, declaró Joan Prats, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicación de Coca-Cola México. Pero investigaciones periodísticasmuestran que eso está lejos de ser verdad.

Para el representante de la Red Internacional de Acción en Alimentos para Niños, Marcos Arana, lo que en realidad ha pasado, es que FEMSA “financia algunos grupos para hacer acciones de reforestación y viveros. Las reporta como acciones propias, además de que con esto trata de justificar su presencia y produce también una gran división”.

Con este tipo de prácticas, Coca Cola “deduce impuestos y le permiten un lavado de imagen”, vendiéndose como ecologistas, señala el investigador.

En lo que respecta a la multinacional que ocupa el segundo lugar en mayor extracción de agua para chatarra, Pepsi asegura que ha donado 13 millones de dólares en América Latina para compensar su huella hídrica, un aporte mínimo si se considera que solo en 2019 reportó ingresosprovenientes de la región superiores a 7 mil 500 millones de dólares. El resto de las compañías tampoco se salvan. Nestlé y Mondelez han sido denunciadas por comprar productos a empresas que provocan incendios en selvas alrededor del mundo. Coca Cola, Danone, Pepsi, Mondelez, Nestlé y Pepsi, han sido señaladas por retrasar, distraer e impedir cualquier medida que regule el uso de plásticos en el mundo. Por ello, cada vez más voces de expertos hablan de la urgente necesidad de no sólo contar con alimentos más saludables, sino de sistemas alimentarios sostenibles como un derecho humano. Consideran, además, a la obesidad, la desnutrición y el cambio climático como una sindemia que se ha agravado con la llegada de COVID-19.

Antes y después de los cambios en el entorno a uno de los pozos de Pepsi en Altamira, Tamaulipas.

CONAGUA abre frontera de la explotación

El problema detrás de todo, a juicio de los expertos consultados, es que la CONAGUA incumple con su obligación constitucional de regular la extracción de aguas subterráneas y supervisar el respeto a cabalidad de los volúmenes de agua que se explotan mediante los títulos de concesión que otorga a las empresas.

De acuerdo con Francisco Cuéllar Hernández, consultor independiente en materia de concesiones de agua, “a la CONAGUA no le importa” si los poseedores de títulos solicitan o no prórroga para sus concesiones y tampoco hay pleno conocimiento de su vigencia o volumen de extracción. Existen, por ejemplo, “títulos que tienen un volumen de 5 mil metros cúbicos y con base en la profundidad autorizada sacan 300 mil metros cúbicos“.

La ineficiencia de la CONAGUA incluye también su imposibilidad de conocer la disponibilidad real del líquido que hay en los acuíferos del país. No conoce ni el volumen de agua en existencia, ni la cantidad de los recursos hídricos que se explotan, ni tiene la capacidad de supervisión del uso que se le da. “Tiene la facultad fiscalizadora, pero no tienen la capacidad para cumplir con esa facultad. Ese es un problema”, dice Lozano de Acción Colectiva Socioambiental.

Antes y después de los cambios en el entorno a uno de los pozos de Danone en Bahía de Banderas,Nayarit.

“Y tendría que empezar a hacer una revisión de las concesiones que ya entregó para ver cuáles están siendo mal usadas, cuáles no se usan y retirarlas. Porque es un derecho de la autoridad cancelar una concesión cuando no se está haciendo un uso adecuado o cuando el aprovechamiento del agua no tiene el destino que dijeron que iba a tener”, añade el abogado en materia ambiental.

Coinciden los especialistas en que el Estado Mexicano contribuye a la violación del derecho humano al agua al permitir que empresas como las de la comida y bebidas chatarra tengan un acceso indiscriminado a los recursos hídricos del país, mientras que existen poblaciones sin este bien común garantizado. 

En cientos de poblados se consumen refrescos porque no tienen agua potable confiable para beber, “y hay que apuntar a las responsabilidades tanto del Estado, como de FEMSA, quien hace un negocio enorme que ha causado bastante daño a la población”, concluye Marcos Arana Cedeño.

Si bien las autoridades federales han implementado políticas públicas para desincentivar el consumo de comida y bebida chatarra, ahora toca que tomen medidas para poner al alcance de toda la población agua potable para consumo humano.

La fiscalización y la transparencia en el consumo de agua de estas grandes empresas es un tema de interés nacional, por el estrés hídrico del país, las repercusiones socio ambientales y las afectaciones a la salud pública de sus productos. 

Consulta el mapa interactivo de POPLab para explorar los datos

Créditos

Investigación: Kennia Velázquez 
Entrevistas: Alonso Merino Lubetzky 
Edición: Arnoldo Cuéllar
Filtrado y análisis de datos: Kennia Velázquez
Extracción y procesamiento de datos: Nicolás Aranda 

Imágenes: Emilio Jiménez, Juan José Plascencia
Infografías: Pinche Einnar 
Diseño y desarrollo web: Nicolás Aranda, Miguel Cabrera 
Desarrollo del explorador de datos: Nicolás Aranda 

lunes, 18 de abril de 2022

Metales pesados en el agua

 

Metales pesados en el agua

1 abril, 2022

¿A qué le llamamos metales pesados en el agua?

El término metales pesados se refiere a cualquier elemento químico metálico que tiene una densidad relativamente alta y puede ser tóxico o venenoso en concentraciones bajas.

Los metales pesados son componentes naturales de la corteza terrestre. No pueden ser degradados o destruidos naturalmente. Algunos metales pesados (por ejemplo, cobre, selenio, zinc) son esenciales para mantener el metabolismo del cuerpo humano. Sin embargo, a concentraciones altas pueden conducir a la intoxicación. El envenenamiento por metales pesados  puede suceder si se consume agua contaminada con alguno de estos metales, las concentraciones altas en el aire que estén cerca de las fuentes de emisión, o la ingesta a través de la cadena alimentaria.

¿Cómo se contamina el agua por metales pesados?

La principal razón es la contaminación industrial y minera. Otra fuente de contaminación pueden ser los vertederos y vertidos de agua residuales. Existen casos donde el agua sufre un proceso de enriquecimiento de metales pesados, ya que pasa por mantos acuíferos rodeados de rocas  que contienen estos metales en su composición.

¿Limites fijados para la presencia de metales pesados en el agua que se puede consumir?

Los metales pesados son tóxicos para los seres humanos, estos metales cuentan con la característica de ser  bioacumulativos lo que provoca que no puedan ser eliminados del cuerpo.

A continuación les mostraremos una lista como un pequeño ejemplo de los limites establecidos en el agua para consumo humano que contiene metales pesados:

Mercurio: 1 microgramo/l
Níquel: 20 microgramos/l
Cobre: 2 miligramos/l
Plomo: 25 microgramos/l
Cromo: 50 microgramos/l

Los metales pesados presentes en el agua.

Aluminio.

Aunque el aluminio no es un metal pesado (gravedad específica de 2.55 a 2.80), representa aproximadamente el 8% de la superficie de la tierra y es el tercer elemento más abundante. Es fácilmente disponible para la ingestión humana a través del agua potable.

Arsénico.

El arsénico es la causa más común de intoxicación aguda por metales pesados en adultos. El arsénico se libera en el medio ambiente por el proceso de fundición de cobre, zinc y plomo, así como por la fabricación de productos químicos y gafas. El gas arsano (AsH3) es un subproducto producido en la fabricación de plaguicidas que contienen arsénico. El arsénico también se puede encontrar en los suministros de agua, dando lugar a la exposición en los mariscos, el bacalao, el eglefino y algunos otros alimentos marinos, otras fuentes de exposición son las pinturas, raticidas, fungicidas y conservadores de la madera.

Cadmio.

El cadmio es un subproducto de la minería en la fundición de plomo y zinc, en las baterías de níquel-cadmio, plásticas de PVC, y pigmentos de la pintura, en la fabricación de galvanizado cuando se fabrican las aleaciones con el zinc.

Cobre.

El cobre a concentraciones altas puede ser tóxico. Los efectos de salud son los siguientes: puede causar vómitos, diarrea, pérdida de fuerza o, para una exposición grave, cirrosis del hígado. El cobre hidratado es de un color azul-verde, se puede observar cuando sale del interior de las tuberías y aparece en el agua como un precipitado.

Hierro / Fierro.

El hierro es un metal pesado común en el agua, hay que tener cuidado en ingestión de suplementos de hierro, y en la dieta puede envenenar de forma aguda a los niños pequeños. La ingestión representa la mayor intoxicación de hierro para las personas porque este metal se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal. La naturaleza corrosiva del hierro parece aumentar aún más la absorción. Puede causar una mancha de color rojo o marrón oxidado en los accesorios o ropa y / o al agua dar un sabor metálico.

Mercurio.

El mercurio se genera de forma natural en el medio ambiente en la desgasificación de la corteza terrestre y las emisiones volcánicas. Existe en tres formas en que encontramos este elemento: mercurio elemental, mercurio orgánico e inorgánico.

Plomo.

El plomo es un metal muy blando, se utilizó en las tuberías, drenajes y materiales de soldadura durante muchos años, y se prohibió después de descubrir su capacidad bioacumulativa en el cuerpo humano. A pesar de eso los hogares construidos antes de 1940 todavía pueden contener plomo (por ejemplo, en las superficies pintadas), dando lugar a la exposición crónica en el hogar. Cada año, la industria produce alrededor de 2.5 millones de toneladas de plomo en todo el mundo. La mayor parte de este cable se utiliza para las baterías.

¿Cómo eliminar los metales pesados?

Existen varios métodos para eliminar estos metales del agua potable:

  • Intercambio Iónico.

El intercambio iónico es la mejor solución cuando se tiene un flujo de agua considerable, aunque hay que tener especial cuidado en la selección de la resina, para que tenga selectividad con el metal pesado que quiera eliminarse.

  • Catalizadores de fierro y manganeso.

Los catalizadores de  MnO2 sirven para precipitar fierro y manganeso en presencia de un oxidante fuerte. Aunque este precipitado de fierro pueda ser un contaminante, tiene la capacidad de adsorber algunos metales pesados como es el arsénico.

  • KDF.

El KDF se utiliza a nivel doméstico por fabricantes de equipos residenciales (en las regaderas por ejemplo), se utiliza en pequeñas cantidades ya que es un medio granular un tanto costoso.

  • Coagulación – floculación.

Es posible eliminar metales pesados con el uso de agentes coagulantes o floculantes, formando un coagulo lo suficientemente grande para ser retirado por un proceso de filtración. Es importante saber que un proceso de Coagulación – floculación necesita de un proceso extra de filtración para eliminar el coagulo o flóculo.

  • Filtración.

Cuando los metales pesados estén suspendidos en el agua, se utiliza el proceso de filtración para eliminarlos, aunque es raro que algún metal se encuentre en suspensión, se pueden utilizar procesos de coagulación – floculación para aumentar el tamaño del precipitado. Se puede utilizar la filtración de lecho profundo, filtros por membrana (microfiltración y ultrafiltración), y filtración por cartucho.

Fuente de metales pesados: Organización Mundial de la Salud

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